No importa desde qué dirección nos acerquemos
a la estrecha carretera de Sa Calobra, ya solo el viaje hasta allí es
toda una experiencia. Poco después de Escorca se divisa en dirección
al mar, solitario entre el paisaje, el abandonado cuartel de carabineros
que en un tiempo se construyó a causa del contrabando. En Escorca
se encuentra también la entrada al Torrent de Pareis, el llamado
Entreforc.
Junto a un viaducto del siglo XIX comienza la bifurcación a Sa Calobra.
Los planes de esta carretera fueron trazados por el ingeniero Antonio Pavetti
y su construcción se realizó en 1932 sin ayuda de máquinas,
sólo manualmente. Esta carretera salva un desnivel de 800 m. y para su
construcción fue necesario mover 31.000 m3 de rocas, principalmente para
amontonarlas. Una obra maestra de la construcción es la filigrana denominada
"nudo de la corbata", que forma una curva de
360°.
Lo excitante del trayecto es que a menudo no se ve dónde comienzan y terminan
las pendientes. A veces, al mirar atrás, se ven trechos que aún
no se han recorrido. Es muy conocido el paso entra dos rocas puntiagudas que
se elevan a ambos lados de la carretera y entre las que los autobuses más
modernos pasan a duras penas. En la Cala de Sa Calobra, en otro tiempo inaccesible
y silenciosa, podemos encontrar hoy un hotel y varios restaurantes. Vale la pena
recorrer el trayecto desde aquí hasta el Torrent de Pareis.