Sobre las cuevas de Portals Vells, que llevan el nombre
"Mare de Deu", existe una hermosa leyenda. A mediados
del siglo XV un velero que navegaba hacia la costa de la
península española fue sorprendido por un
horrible huracán. La tormenta rasgó las velas
y unas olas gigantescas rompieron el armazón de madera
y los mástiles del barco. En extremo peligro de muerte,
el capitán y su tripulación realizaron el
siguiente juramento: si se salvaban alcanzando la costa
vivos e ilesos le construirían un lugar honorífico
a la estatua de la Virgen María que llevaban en su
barco en el sitio allí donde llegasen a tierra.
Efectivamente, la tormenta amainó y sus últimas
ráfagas llevaron al barco al pequeño puerto
natural de Portals Vells, donde los supervivientes descubrieron
varias cuevas. En una de ellas colocaron su estatua, tallaron
un altar en la piedra arenisca y cubrieron las paredes de
la cueva con inscripciones y dibujos piadosos.
Al principio eran sólo los pescadores quienes adoraban
a esta imagen, aunque las cuevas se convirtieron más
tarde en lugar de peregrinación para los habitantes
de Calviá y comarcas circundantes. Cuando en el siglo
XVIII se desplomó una enorme roca del techo de la
cueva se trasladó la estatua primero a la iglesia
de Calviá y más tarde a la de Portals Vells,
donde se encuentra actualmente. Lo que sí permanece
son las inscripciones, los dibujos y la maravillosa vista
desde la cueva sobre la pintoresca bahía de Portals
Vells.
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