La catedral de
Palma recibe
el nombre de "La Seu", y se la considera la cuarta de las iglesias
más hermosas del mundo. El famoso arquitecto catalán Antonio
Gaudí
denominó a La Seu como "el mayor y más
perfecto logro del estilo gótico en armonía,
construcción y mecánica".
El
Rey Jaime I escribió en
su diario tras su victoria contra los musulmanes en el año 1229 que era
su voluntad construir una iglesia como forma de gratitud. Como lugar de construcción
se eligió aquel en el que se había edificado la mezquita más
grande de la isla. Jaime I hizo colocar la primera piedra de la catedral cristiana
en el año 1230.
La catedral está construida totalmente de sillares de marés. Primero
se construyó el coro en la parte este, al que siguieron las fachadas norte
y oeste, donde encontramos la imponente Puerta de
Almudaina.
Por último se edificaron las torres y los pilares de sostén que
dan al mar, donde se encuentra el hoy cerrado Portal el Mirador, siendo, con
sus 15 metros de altura, uno de los testimonios más hermosos de la arquitectura
civil española. La parte sur de la catedral se observa en su mayor esplendor
desde el Parc de la Mar.
El rey Jaume I vivió para ver su consagración, realizada por el
segundo Obispo de Palma, y tras la muerte del Conquistador prosiguieron los trabajos
de construcción, financiados por los virreyes, los mercaderes ricos y
la burguesía adinerada de Palma.
Pasaron casi 400 años desde la colocación de la primera piedra
hasta que el 29 de julio de 1578 se colocó la última. En los archivos
de la catedral se conservan los nombres de todos los maestros de obras. Desconocemos
cuántos trabajadores ayudaron a construir piedra sobre piedra ni sus nombres,
aunque debieron de ser miles y miles quienes transportaron los sillares en carros
de mulas a través de accidentadas caminos hacia Palma.
Los sillares se levaban a alturas enormes con poleas y sus juntas se rellenaban
con yeso: ni grúas, ni cemento preparado, sólo contaban con armazones
de madera y piedras a su disposición.
Según la esperanza de vida habitual los trabajos de la Catedral se extendieron
a lo largo de 10 generaciones. La construcción de La Seu de Palma, así como
de otras iglesias del estilo gótico, se desarrolló
en periodos de tiempo tan extensos que para nosotros resultan
inimaginables.
El espectador que entra al interior de la catedral, con su forma basilical, y
dirige su vista hacia lo alto se preguntará
cómo pudo edificarse esta obra de arte. Las columnas
de casi 22 metros de altura y ni tan siquiera 2 metros
de ancho soportan los arcos ojivales que ornamentan la
elevación del techo. El interior del templo no es
sólo grandioso por su altura, sino también
por su juego de luces y sombras. Las elevadas naves laterales
están construidas de tal manera que no se obstruye
la entrada de luz a la nave central. Los pilares semejan
a veces casi la sombra de los rayos de luz que penetran
por los altos ventanales.
Las iglesias góticas no fueron construidas para la iluminación
eléctrica. Su altura servía, entre otros, también para sobresalir
prominentemente sobre otros edificios de la ciudad, con lo que se podía
capturar la luz del sol a través de las vidrieras de los ventanales. Los
rosetones de los lados oeste y este de la catedral se encuentran situados de
tal manera uno frente a otro que los rayos solares brillan a través de
ambos al mismo tiempo a determinadas horas del día, inundando la nave
central de luz de colores.
En el año 1851 un terremoto destruyó varias partes de la catedral.
Los trabajos de renovación se realizaron en gran parte en estilo neogótico.
El original carácter severo y sublime de la catedral gótica fue
sustituido más y más por un neogótico de efecto artificial.
En 1902 llegó el famoso arquitecto catalán Antoni Gaudí a
Palma con el encargo de recuperar el estilo gótico de la catedral. La
nave central fue reservada para los fieles, siguiendo su consejo. Hizo desmontar
el altar barroco del siglo XVIII y despejó
el antiguo altar gótico. Pero cuando el genial artista
comenzó a realizar sus bocetos para un gran baldaquino
de 7 lados el director de la iglesia, el cabildo catedralicio,
pensó que había ido demasiado lejos. Gaudí
era demasiado creativo para estos religiosos conservativos
porque, según su opinión, quería incluir
demasiados elementos del arte modernista en la catedral
gótica. Había diseñado una suntuosa
iluminación con electricidad y vidrieras de colores.
Un baldaquino de 7 lados debía sustituir al sencillo
ya existente, pero sólo uno de los lados pudo ser
terminado. Como iluminación sobre el altar principal
encontramos un recuerdo del boceto original de Antonio
Gaudí. En 1914 el arquitecto catalán abandonó las
obras en la catedral de Palma. Quizás esas discusiones
fueron relevantes para su decisión de no aceptar
más encargos y de dedicarse exclusivamente al de
la Sagrada Familia en Barcelona.
La superficie de 6.600m2 construidos supone una capacidad para 18.000 personas,
pero en pocas ocasiones festivas la iglesia se encuentra realmente llena. Entonces,
cuando los visitantes escuchan la música del órgano, puede sentirse
un poco del atractivo que constituye la grandiosidad del estilo gótico.
Duración: 7´35 min.